¿Podremos encender la calefacción y usar la luz el próximo invierno?

Los políticos europeos empiezan a preparar a la población para un invierno doloroso. Esto es lo que nos espera y cuáles son los peores escenarios…

¿Podremos encender la calefacción y usar la luz el próximo invierno?

Los leader europeos ciertamente no gozan de buena suerte, por el contrario, son definitivamente mala suerte. En la guerra energética contra Rusia, nada sale bien, también porque las decisiones tomadas en materia de sanciones han demostrado hasta ahora ser al menos ineficaces y contraproducentes para Europa.

Las importaciones de petróleo ruso ya han sido prohibidas, o ha habido una promesa de hacerlo. Además, los países del G7 quieren encontrar formas de limitar el precio del petróleo rusoun movimiento que, según los analistas, podría ser desastroso.

Preparar a la población para meses dolorosos

La situación energética se está deteriorando tan rápidamente que los gobiernos comienzan a preparar a la población para meses dolorosos. El Reino Unido reformará su mercado eléctrico para verse menos afectado por los precios del gas natural, mientras que en Francia se ha instado a los consumidores a reducir el consumo de energía de inmediato. En Italia, la declaración de Mario Draghi “¿Prefieres la paz o el aire acondicionado?”, fue un anticipo de lo que el gobierno esperará de los ciudadanos.

Hace tan solo un mes, los políticos europeos estaban convencidos de que la crisis energética podía evitarse y que las sanciones occidentales aplastarían a Rusia. De hecho, Estados Unidos aumentó las entregas de gas licuado (GNL), tanto que las importaciones totales de gas de Europa aumentaron del 6% (septiembre de 2021) al 15% (mayo de 2022). Mientras seguía llegando gas ruso, las reservas europeas para el invierno se estaban acumulando a un ritmo record.

Si el invierno comienza con solo el 60% de las existencias…

Desafortunadamente, a principios de junio, la mala suerte arruina todo. El 8 de junio, un incendio detiene la planta de licuefacción de gas en FreeportTexas. El corte, que se espera que dure 90 días, ha privado a Europa del 2,5% de su suministro de gas. La semana siguiente, Gazprom de Rusia advierte que los suministros a Europa a través del oleoducto Nord Stream 1 se reducirán al 40% de su capacidad debido a problemas técnicos tras las sanciones occidentales.

Pero algunos temen que el Nord Stream 1, cuyo mantenimiento anual está programado para julio, nunca se reinicie. Según informa The Economist, en este caso, Europa se encontraría de cara al invierno con niveles de almacenamiento de apenas el 60%. De ser así, la posibilidad de que los ciudadanos europeos se queden fríos y sin luz es un escenario más que probable.

La persistente escasez de oferta hará que la demanda se ajuste y los precios seguirán subiendo. El racionamiento podría volverse necesario, especialmente para las empresas que consumen mucha energía, como los productores de fertilizantes, vidrio, acero y aluminio. Posteriormente, el racionamiento podría extenderse a todos los ciudadanos.

Los dos factores que determinarán lo dramático que será el invierno

Básicamente, según The Economist, lo drástico y dramático que será el invierno para las familias europeas dependerá de dos factores. El primero son las temperaturas invernales y el segundo la rapidez con la que la economía china se recuperará de los bloqueos pandémicos, absorbiendo más energía.

Por lo tanto, los políticos europeos tendrán que confiar en el destino. Quizás sea bueno que nuestro futuro energético dependa del azar y no de decisiones políticas que hasta ahora han resultado desastrosas. Si el destino nos ayuda, nuestros leader políticos podrán salirse con la suya, pero si no, podríamos ver tensiones sociales y políticas tan extendidas que imaginamos que casi ninguna llegará hasta la primavera.

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