La crisis energética no perdona. Esperemos revueltas y rebeliones

Europa se enfrenta a un aumento sin precedentes del riesgo de disturbios civiles debido al aumento de la inflación y los costes de la energía, según Verisk Maplecroft, especialista en evaluación de riesgos.

La crisis energética no perdona. Esperemos revueltas y rebeliones

Aunque hay países ricos en Europa y los gobiernos pueden ganar tiempo gastando dinero en asistencia, los efectos dramáticos de la crisis energética están avanzando y lo peor está por venir.

Choque en la vida diaria que conduce a disturbios civiles

Según Verisk Maplecroft, una consultora líder en el Reino Unido que se especializa en la evaluación de riesgos, el índice de disturbios civiles (Civil Unrest Index) aumentó considerablemente en más del 50% de los 198 países monitoreados en el último trimestre. Alemania y Noruega, dos de los estados más ricos de Europa, se encuentran entre los países que están experimentando graves impactos en la vida cotidiana que podrían provocar disturbios civiles.

Los analistas de Verisk Maplecroft dicen que el impacto de la inflación en el precio de los alimentos básicos y la energía provocará un aumento sin precedentes de los disturbios civiles. Con más del 80% de los países del mundo experimentando una inflación superior al 6%, los riesgos socioeconómicos están alcanzando niveles críticos. Casi la mitad de todos los países encuestados ahora están clasificados como de riesgo alto o extremo, y se espera que una gran cantidad de estados se deterioren aún más durante los próximos seis meses. En otras palabras, lo peor está por venir.

Suiza también está en riesgo extremo

Los países en riesgo extremo de protestas y disturbios incluyen AlemaniaUcrania, los Países BajosSuiza y Bosnia y Herzegovina.

La conclusión a la que llega este análisis es que los gobiernos ricos que gastan dinero para proteger a los ciudadanos de los precios excesivos de la energía tienen alguna posibilidad de sobrevivir, mientras que otros gobiernos serán eliminados por las protestas.

«¿Quién causa su mal, que lo llore»

Para la Unión Europea, cuya seguridad energética ya estaba comprometida incluso antes de la guerra en Ucrania, las sanciones impuestas a Rusia y el deseo de limitar el precio de los envíos de petróleo rusos están haciendo que la crisis energética sea más dramática que en otros lugares.

Una crisis que según muchos observadores es hija de elecciones políticas erróneas e inconscientes, que inevitablemente arrastrará a muchos gobiernos europeos a la disolución. Por supuesto, los ciudadanos, tanto de esta generación como de la siguiente, pagarán la factura del enorme daño causado.

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