La quiebra de Wirecard plantea numerosas dudas sobre los bancos filipinos

El colapso con acusaciones de fraude de la fintech alemana Wirecard, destaca operaciones dudosas y probablemente fraudulentas incluso por parte de las autoridades financieras de Filipinas.

Tras el colapso por insolvencia de Wirecard, la antigua joya fintech alemana, hay cola para comprar las piezas que quedan. Más de 100 licitadores potenciales, muchos de ellos acreedores, quisieran hacerse cargo de los activos del banco en quiebra.

Wirecard colapsó debido a la insolvencia, con deudas que alcanzaron los 3.500 millones de euros en junio y un agujero de 1.900 millones de euros en su balance.

Un gran problema para SoftBank también

El principal acreedor de Wirecard es SoftBank, el holding financiero japonés fundado el 3 de septiembre por Masayoshi Son. Había inyectado mil millones de dólares en la fintech alemana a través de una oferta de bonos convertibles de un afiliado. Los bonos reempaquetados se vendieron luego a los inversores, arrastrados a la insolvencia con enormes pérdidas.

A pesar de las distancias, esta es una publicidad muy negativa para SoftBank. Además, todo el asunto ha creado muchas dudas entre los inversores sobre su fondo de inversión (Vision Fund) que lideró la operación.

Olor podrido en Filipinas

Pero el agujero negro de 1.900 millones de euros de Wirecard no solo puso en problemas a SoftBankErnst & Young también ha acusado a dos grandes bancos de Filipinas (BDO Unibank y Bank of the Philippine Islands) de falsificar cuentas. Los dos bancos afirmaron que algunos documentos fueron falsificados, pero negaron que Wirecard estuviera entre sus clientes. Bangko Sentral Ng Pilipinas, el banco central de Filipinas, también intervino para negar que los fondos de Wirecard hubieran ingresado alguna vez al sistema financiero del país.

Pero persisten las dudas sobre las acciones de los bancos filipinos y las autoridades filipinas tendrán que explicar cómo llevaron a cabo las verificaciones de cumplimiento de los titulares de las cuentas fiduciarias involucradas. Además, el descubrimiento de que se emitieron documentos de inmigración falsos que muestran cómo Jan Marsalekdirector ejecutivo de Wirecard, ingresó a Filipinas en junio, corrobora la sospecha de fraude orquestado de alto nivel.

El historial de las autoridades financieras filipinas no es el mejor. En 2016, los hacker irrumpieron en la Federal Reserve de Nueva York y transfirieron 81 millones de dólares de la cuenta del banco central de Bangladesh a una serie de cuentas falsas en Rizal Commercial Banking Corporation en Manila (Filipinas).

Es por eso que es muy probable que Filipinas termine en la lista gris del FATF (Financial Action Task Force), la organización intergubernamental global que lucha contra el lavado de dinero.

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