Tan fácil de usar y tan difícil de producir: tungsteno

Cuando miras un alambre de cobre, ¿tienes lágrimas en los ojos? ¿Cuando coges un cátodo de níquel lo acaricias? Entonces, si eres aficionado a los metales, no podrás permanecer entumecido frente a un metal como el tungsteno…

El mundo de los metales es lo más fascinante y sorprendente imaginable. Por otro lado, estos son regalos que nos llegan de las estrellas, con propiedades físicas, químicas, magnéticas y eléctricas que han permitido que nuestra civilización progrese a los niveles actuales.

Por ejemplo, ¿alguna vez se ha preguntado cómo es posible fundir metales que tienen puntos de fusión muy altos? ¡Metales como el tungsteno, de los cuales un filamento delgado (bombillas incandescentes) funciona a unos 2.700 grados sin derretirse!

Derretir tungsteno, un asunto malditamente complicado

Por esta razón, el tungsteno, que tiene el punto de fusión más alto de todos los metales (3422 °C) y solo superado por el carbono (3550 °C) entre los elementos, se usa en boquillas de misiles y en revestimientos de reactores nucleares.

Pero cuando se trata de derretirlo, debe recurrir a todo el ingenio humano y las mejores tecnologías disponibles.

En algunos casos, se necesita un horno al vacío o un contenedor de argón puro. Además, necesita un crisol de alta temperatura, como grafito o una masa de tungsteno, del cual solo la parte central se calienta mediante calentamiento por resistencia o de inducción (un tipo de huevo pasado por agua, líquido por dentro y sólido por fuera).

Sin embargo, generalmente se prefiere no alcanzar el estado fundido de tungsteno. De hecho, fundir un metal a 3422 °C requeriría una cantidad de energía que hace que la fusión no sea económica. Por lo tanto, se utiliza un proceso conocido como pulvimetalurgia que, en síntesis extrema, consiste en la pulverización del metal, su mezcla con otros polvos metálicos, una compactación posterior y finalmente la sinterización. Para los menos experimentados, solo sepa que la sinterización implica el calentamiento bajo presión con otro metal en polvo como el níquel.

Pero no hay escasez de otras soluciones de high-tech, como la fusión láser selectiva (SLM). En pocas palabras, es una técnica de fabricación aditiva que permite la fabricación de objetos tridimensionales mediante la fusión selectiva de capas sucesivas de polvo de metal. Luego, utilizando un laser de alta densidad de energía, es posible crear geometrías complejas, incluso con un metal refractario como el tungsteno.

El metal ideal para un objetivo infalible

Después de este baño muy rápido en el laberinto de la metalurgia, una curiosidad que dice mucho acerca de cómo los metales pueden cambiar las cosas pequeñas y grandes en nuestras vidas. ¿Conoces el juego de los dardos (pero sería mejor decir deportes), muy popular en los pub ingleses y en muchos otros países anglosajones?

Actualmente, el mejor material para los dardos es el tungsteno (en realidad, generalmente se usa una aleación de níquel-tungsteno). Como bien saben los profesionales de este deporte, solo con los dardos de tungsteno es posible lanzar dardos con extrema precisión y todos los fanáticos se refieren a la revolución del tungsteno para indicar este salto cualitativo que ocurrió alrededor de los años setenta.

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