¿Subida o bajada? La dirección de los precios del oro divide a los analistas

Los bajistas creen que el oro no podrá salvarse de la subida de tipos de interés por parte de los bancos centrales.

¿Subida o bajada? La dirección de los precios del oro divide a los analistas

Desde mayo, el oro ha estado fluctuando en un rango bastante estrecho, entre 1.800 y 1.850 dólares la onza. En estas condiciones, los analistas aún no tienen claro qué dirección tomará en los próximos meses.

Las tensiones geopolíticas impidieron una fuerte caída de los precios

Sin embargo, a pesar de esta gran incertidumbre, los bajistas parecen prevalecer, especialmente desde una perspectiva a más largo plazo. Con un dólar fuerte y la nueva política monetaria de la Federal Reserve americana (FED), lo más probable es que la tendencia alcista del oro haya terminado. Si los precios del metal amarillo aún no han caído con fuerza es gracias a la turbulencia geopolítica que ha ayudado a resistir la agresiva subida de los tipos de interés estadounidenses.

El oro tiende a fortalecerse en períodos de deflación o estanflación. Por supuesto, el aumento de las tasas de interés significa un impulso deflacionario para frenar los aumentos de precios. Sin embargo, la mayor preocupación es el escenario de estanflación, sobre todo si afecta a la economía estadounidense. La estanflación es una condición caracterizada por la desaceleración del crecimiento económico, el aumento de los precios y el aumento del desempleo. Si esto sucede, los precios de todos los metales preciosos fluctuarán considerablemente.

Nos dirigimos hacia una recesión mundial

Según Precious Metals Research Standard Chartered, mientras que los precios tienen espacio para subir en el corto plazo, el oro caerá a 1.750 dólares la onza para el cuarto trimestre. El impacto del aumento de las tasas reales sobre la demanda pronto se sentirá y el interés en el metal amarillo como inversión a largo plazo comenzará a decaer.

En la misma línea, HSBC Securities prevé una cotización promedio para este año de 1.820 dólares, con una caída por debajo de 1.800 dólares en la segunda mitad del año. Sin embargo, no habrá un colapso en los precios ya que la demanda de activos de refugio seguro seguirá siendo impulsada por los riesgos geopolíticos.

Como se mencionó, estamos en un período de gran incertidumbre como no hemos visto en años y los analistas están divididos sobre las perspectivas del oro. Sin embargo, hay una cosa en la que casi todo el mundo está de acuerdo: habrá una recesión mundial, provocada también por los bancos centrales de todo el mundo que siguen endureciendo las políticas monetarias para luchar contra la inflación.

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