Paladio 2026: previsiones de precio y principales tendencias a seguir

Una demanda automotriz resiliente, posibles sustituciones por platino y riesgos geopolíticos hacen que el escenario del paladio para 2026 sea altamente incierto.

Tras tres años débiles, el paladio ha recuperado impulso a lo largo de 2025, sorprendiendo a muchos observadores del mercado de metales preciosos. El repunte, producido en un contexto que hasta pocos meses antes parecía desfavorable, ha devuelto la atención a un metal estrechamente ligado a la dinámica de la industria automotriz y a una oferta global estructuralmente frágil.

Con 2026 a la vuelta de la esquina, la pregunta clave es si este rebote representa solo un paréntesis o el inicio de una fase más duradera.

Un 2025 de inflexión para los precios

El precio del paladio registró en 2025 una de las mejores actuaciones entre los metales del grupo del platino, con un aumento superior al 80% (a finales de diciembre cotizaba en torno a los 1.657 dólares por onza).

Las cotizaciones alcanzaron un máximo anual hacia finales de diciembre (por encima de los 2.000 dólares), señalando un cambio claro de sentiment respecto a años anteriores. Detrás del movimiento no hubo un único factor, sino una combinación de señales de demanda más sólidas de lo previsto y renovadas preocupaciones por el lado de la oferta, especialmente en lo relativo a Rusia.

El papel central del sector automotriz

Más de cuatro quintas partes de la demanda de paladio proceden de la industria automotriz, donde el metal se utiliza en los catalizadores de los motores de combustión interna. Su intercambiabilidad con el platino hace que el mercado sea especialmente sensible a las variaciones de precios relativos: cuando uno de los dos se encarece demasiado, los fabricantes tienden a sustituirlo por el otro.

En 2025, Alemania y China desempeñaron un papel clave. En Europa, algunas señales de recuperación manufacturera anticiparon una fase de reconstrucción de inventarios, tradicionalmente favorable para los metales de autocatalizadores. En China, en cambio, el panorama fue más complejo: la desaceleración de la demanda interna de automóviles se vio compensada por un boom de las exportaciones, lo que mantuvo elevados los niveles de producción y, en consecuencia, el consumo de paladio a lo largo de las cadenas de suministro globales.

El freno del vehículo eléctrico da oxígeno al paladio

En los últimos años, el crecimiento de los vehículos eléctricos e híbridos había ejercido presión bajista sobre el paladio, reduciendo las perspectivas a largo plazo de los motores tradicionales. Sin embargo, en 2025 el ritmo de adopción del vehículo eléctrico mostró signos de enfriamiento a escala global. Esto ha ampliado el horizonte de uso de los motores de combustión y, con ello, la vida útil de la demanda de paladio.

De cara a 2026, las estimaciones apuntan a una producción mundial de vehículos esencialmente estable. Políticas comerciales más restrictivas y mayores costes asociados a aranceles y emisiones podrían frenar el consumo, pero no lo suficiente como para provocar un desplome de la demanda de catalizadores. El resultado es un escenario de crecimiento moderado, pero resistente.

El dilema de la sustitución por platino

Otro elemento clave para 2026 es el cambio de equilibrio entre paladio y platino. Históricamente, el paladio ha cotizado con prima, pero esta relación se invirtió en 2025 debido a un deficit significativo en el mercado del platino. El diferencial de precios ha reabierto la puerta a una “sustitución inversa”, con un regreso del paladio a los catalizadores en lugar del platino.

Según S&P Global, este proceso podría intensificarse en los próximos años, respaldando al paladio incluso en un contexto de normativas ambientales más estrictas, especialmente en Asia. La dinámica de precios relativos sigue siendo, por tanto, un factor clave a vigilar.

Oferta bajo presión entre Rusia y Sudáfrica

Si la demanda ha dado soporte a los precios, la oferta ha sido el verdadero foco de tensión del mercado. Rusia y Sudáfrica concentran más de tres cuartas partes de la producción mundial de paladio y afrontan problemas estructurales distintos pero convergentes.

En Sudáfrica, el sector minero sigue penalizado por la escasez energética, fenómenos climáticos extremos y minas cada vez más maduras y costosas de explotar. En Rusia, el paladio se ve afectado indirectamente por las dificultades de la industria del níquel y, sobre todo, por las sanciones y restricciones comerciales que complican la logística y las exportaciones. Las investigaciones estadounidenses sobre posibles prácticas de dumping añaden un nivel adicional de incertidumbre, con potenciales repercusiones sobre precios y flujos comerciales en 2026.

Teniendo todo esto en cuenta, según el World Platinum Investment Council (WPIC), el mercado del paladio podría mantenerse en déficit en 2026, antes de avanzar hacia un surplus en los años siguientes. Sin embargo, este escenario depende en gran medida del crecimiento de la oferta procedente del reciclaje. Si esta contribución resultara inferior a lo esperado, el deficit podría prolongarse, alterando de forma significativa las valoraciones de precio.

Precios 2026: entre volatilidad y escenarios alternativos

Las previsiones para 2026 abarcan un amplio abanico, desde escenarios más prudentes —con precios bajo presión en caso de una fuerte recuperación del vehículo eléctrico— hasta hipótesis claramente alcistas si las tensiones en la oferta se intensifican.

En un escenario conservador, el mercado parece destinado a moverse en un equilibrio inestable, sostenido por una demanda automotriz aún relevante y una oferta que avanza con dificultad. No obstante, nuevas sanciones o retrasos en la producción podrían empujar los precios muy por encima de las expectativas, confirmando al paladio como uno de los metales más imprevisibles de 2026.

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