Grandes depósitos de cobre surgen de erupciones fallidas

Los científicos han revelado un mecanismo sorprendente en la formación de depósitos de cobre. Un descubrimiento que abre nuevas vías para el desarrollo de herramientas para encontrar nuevos yacimientos.

Grandes depósitos de cobre surgen de erupciones fallidas

El cobre es uno de los metales más utilizados en el planeta debido a sus propiedades de conducción eléctrica y conducción térmica. Pero, ¿de dónde viene un recurso tan preciado?

Primero, la mayor parte del cobre se encuentra en depósitos de pórfido que provienen de magmas en las profundidades de la Tierra. Pero lo que no sabíamos hasta hace poco es que estos depósitos se producen en gran medida por mecanismos similares a los que provocan las grandes erupciones volcánicas.

Un descubrimiento crucial dado todo el cobre que necesitaremos

El descubrimiento, realizado por científicos de la Universidad de Ginebra (UNIGE) y publicado en Nature – Communications Earth & Environment en mayo de este año, es de gran importancia ya que abre nuevas vías para el desarrollo de herramientas para encontrar nuevos campos. Por supuesto, con todo el cobre que necesitaremos para la transición energética, descubrir nuevos yacimientos y obtener nuevos conocimientos sobre su formación es un desafío crucial.

Como afirma el profesor Massimo Chiaradia de UNIGE «Hemos descubierto que grandes reservas de cobre surgen de erupciones fallidas«.

Las erupciones volcánicas y fallidas son similares

El cobre proviene de fluidos calientes, principalmente agua, liberados por el enfriamiento de magmas. Estos magmas, que también son la base de las erupciones, proceden de la capa intermedia entre el núcleo y la corteza terrestre, y ascienden a la superficie terrestre donde forman una cámara magmática (entre 5 y 15 kilómetros de profundidad). Si el volumen y la tasa de inyección de magma son muy grandes, se produce una erupción volcánica, pero estos fluidos también pueden desarrollarse más tranquilamente bajo la superficie terrestre y dar lugar a un depósito de cobre a una profundidad que varía entre 1 y 6 kilómetros.

Desafortunadamente, estas erupciones fallidas no son muy frecuentes y se necesitan de decenas a cientos de miles de años para que se forme un depósito de cobre. Por el contrario, las erupciones volcánicas son más frecuentes.

El descubrimiento de que las erupciones volcánicas y las erupciones fallidas se parecen entre sí nos permitirá utilizar el conocimiento adquirido por los vulcanólogos para comprender mejor la formación de depósitos de pórfido. Se abren nuevos caminos para el desarrollo de herramientas geológicas, mineralógicas y geoquímicas para la exploración futura de los depósitos de pórfidos de cobre más grandes de la Tierra.

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