Rio Tinto y Glencore: ¿una megaempresa minera de 207.000 millones de dólares?

Las negociaciones preliminares entre Glencore y Rio Tinto reavivan el risiko del sector minero global: una eventual fusión daría lugar al mayor grupo del mundo.

Las grandes maniobras del sector minero global entran en una nueva fase. Glencore y Rio Tinto han confirmado la existencia de conversaciones preliminares para una posible operación extraordinaria que, de concretarse, daría lugar al mayor grupo minero del mundo por capitalización, con un valor total cercano a los 207.000 millones de dólares. Una hipótesis que ya está redefiniendo las expectativas de los inversores y el panorama competitivo de la industria de las materias primas.

Consolidación impulsada por la transición energética

La eventual operación se inscribe en un contexto de fuerte aceleración de la consolidación global. Los grandes player mineros buscan aumentar su escala, especialmente en los metales estratégicos para la transición energética, como el cobre. La carrera por el tamaño está impulsada por la necesidad de garantizar suministros estables en un mercado destinado a volverse estructuralmente más tenso, también debido a la creciente demanda ligada a la electrificación, las energías renovables y el desarrollo de la inteligencia artificial.

No es casualidad que también Anglo American y la canadiense Teck Resources estén ya cerca de finalizar una fusión que crearía un grupo centrado en el cobre con una valoración estimada en torno a los 53.000 millones de dólares.

Un regreso a la mesa tras el freno de 2024

La posible fusión entre Rio Tinto y Glencore no es una novedad absoluta. Ambas compañías ya habían discutido un posible merging a finales de 2024, sin llegar a un acuerdo. Las conversaciones, retomadas a finales de 2025 según fuentes cercanas al expediente, representan por tanto un segundo intento, favorecido por un contexto empresarial y de mercado profundamente cambiado.

Entre las opciones en estudio figura también una adquisición íntegramente en acciones de Glencore por parte de Rio Tinto. No obstante, las compañías han subrayado que no existe ninguna certeza sobre la consecución de un acuerdo ni sobre los términos de una eventual oferta, tal como informa el Financial Times.

La reacción de los mercados y los temores de los inversores

El anuncio de las conversaciones tuvo un impacto inmediato en bolsa. En Wall Street, las acciones de Glencore ganaron un 6%, mientras que los títulos de Rio Tinto cotizados en Australia registraron una caída de hasta el 6,4%, la peor sesión intraday desde julio de 2022, en un contexto de mercado globalmente positivo.

La divergencia refleja las preocupaciones de una parte de los inversores de Rio Tinto sobre el riesgo de pagar una prima excesiva. Según los analistas de Allan Gray, el grupo anglo-australiano ya dispone de una sólida pipeline de proyectos internos de alto crecimiento y no necesitaría una operación de fusión de esta magnitud.

Los plazos regulatorios y el peso de las valoraciones

De acuerdo con las normas británicas sobre adquisiciones, Rio Tinto tiene hasta el 5 de febrero para presentar una oferta formal o retirarse oficialmente del proceso. En la actualidad, Rio Tinto capitaliza alrededor de 142.000 millones de dólares y es el mayor productor mundial de mineral de hierro, mientras que Glencore, entre los principales operadores en metales básicos, vale cerca de 65.000 millones de dólares.

Según datos de la London Stock Exchange, una eventual fusión representaría la mayor operación jamás realizada en el sector minero y permitiría al nuevo grupo superar a BHP, valorada hoy en unos 161.000 millones de dólares. Un adelantamiento que tendría implicaciones relevantes también para los equilibrios globales del sector.

El factor cultural y el giro estratégico de Rio Tinto

Más allá de las cifras, sigue siendo central el tema de la compatibilidad cultural. Glencore tiene una fuerte impronta de trading house, con un enfoque oportunista y fuertemente orientado a los resultados, mientras que Rio Tinto es históricamente más prudente y centrada en asset de largo plazo. Según Argo Investments, accionista de Rio Tinto, precisamente esta diversidad podría convertirse en un punto fuerte, siempre que la disciplina financiera siga siendo una prioridad.

El cambio en la cúpula de Rio Tinto ha contribuido a reabrir el dossier. El nuevo CEO, Simon Trott, en el cargo desde agosto, fue elegido también por una mayor apertura a grandes operaciones respecto a su predecesor Jakob Stausholm. Bajo su liderazgo, el grupo apuesta por una estructura más ágil y por una racionalización de los activos no estratégicos.

El cobre en el centro de las estrategias futuras

Ambas compañías están reforzando su exposición al cobre, considerado uno de los metales clave de las próximas décadas. Antes del anuncio de las conversaciones, las acciones de Rio Tinto cotizadas en Londres habían subido un 35% desde la llegada de Trott, mientras que Glencore había registrado un avance del 41%, apoyado por el aumento de los precios de las materias primas producidas, en particular del cobre.

Según un análisis reciente de S&P Global, la demanda global de cobre podría crecer un 50% de aquí a 2040, impulsada por los sectores de la inteligencia artificial y la defensa. Sin embargo, sin nuevas inversiones en extracción y reciclaje, la oferta corre el riesgo de quedarse atrás en más de 10 millones de toneladas al año, creando una tensión estructural en el mercado.

En este escenario, la eventual creación de un coloso minero global tendría el potencial de influir de manera significativa no solo en el sector, sino también en las dinámicas de abastecimiento de todas las economías más avanzadas.

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