Los barrios joyeros de Ho Chi Minh City nunca habían estado tan silenciosos. Ya no hay clientes buscando anillos de compromiso o collares: ahora entran con viejos recibos y certificados en mano, esperando vender diamantes que ya no consideran fiables. Lo que comenzó como una investigación penal se ha transformado en una crisis de confianza que está sacudiendo todo el sector de los diamantes en Vietnam.
El descubrimiento de lo que parece ser la mayor red de contrabando de diamantes jamás vista en el país ha desatado un efecto dominó. Las autoridades sostienen que más de 30.000 piedras, con un valor superior a 1,5 billones de dongs (unos 57 millones de dólares), fueron introducidas en el país en los últimos dos años, ocultas en maletas, zapatos y ropa tras ser compradas en la India y enrutadas a través de Hong Kong. El mercado se enfrenta ahora a una pregunta fundamental: ¿cuánto vale realmente lo que hemos comprado?
El mecanismo de la estafa
Según informes, en los laboratorios de certificación gemológica, los diamantes eran privados de sus grabados láser originales del Gemological Institute of America (GIA) para ser luego nuevamente grabados y dotados de informes que sobreestimaban su calidad, permitiendo así su venta a precios mucho más elevados. Las autoridades siguen investigando qué tan extendidas están estas piedras en el mercado, mientras decenas de tiendas de joyería han cerrado temporalmente.
En Vietnam, es común que las joyerías ofrezcan programas de recompra como herramienta de venta: brindan a los compradores la seguridad de tener una salida en el futuro, animándolos a volver al mismo joyero cuando deseen actualizar o revender. Pero el escándalo actual ha cambiado las reglas y hoy nadie quiere asumir el riesgo de comprar.
Consecuencias para el sector
Phu Nhuan Jewelry JSC (PNJ), el mayor joyero cotizado del país, ha insistido en que ninguno de los diamantes contaminados entró en su red minorista después de que la policía retuviera al ex responsable de la subsidiaria de certificación gemológica de la empresa. PNJ declaró que las acusaciones afectan al ex directivo, no a la empresa. Sin embargo, el director general reconoció que los acontecimientos han marcado un momento de crisis para todo el sector.
El colapso ha sido rápido y las autoridades están ampliando las inspecciones en el mercado de la joyería, mientras los consumidores cuestionan cada vez más si sus diamantes valen lo que pensaban. Mientras tanto, una ola de arrestos de importantes propietarios de tiendas de joyería ha llevado a diversos minoristas conocidos, incluido Kim Ly Gold Shop, a suspender operaciones.
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