El mercado del estaño ha abierto el nuevo año con una carrera espectacular, empujando los precios hacia máximos históricos tanto en Londres como en Shanghái. Un movimiento tan rápido y violento que incluso la China Nonferrous Metals Industry Association (CNMIA), organismo respaldado por el Estado chino, ha hablado abiertamente de una subida “irracional” e invitado a los operadores a no seguir el trend de forma acrítica. Un llamamiento que, en la práctica, no ha detenido la ola especulativa.
Precios récord y fiebre especulativa
El contrato a tres meses en la London Metal Exchange superó el anterior pico de marzo de 2022, alcanzando los 51.000 dólares por tonelada y avanzando rápidamente hasta más de 54.700 dólares.
En Shanghái, mientras tanto, los volúmenes de negociación han adquirido dimensiones fuera de escala: en una sola jornada, el contrato sobre el estaño superó el millón de toneladas, más del doble del consumo físico anual mundial. Cifras que cuentan mucho más que una simple tensión de mercado y apuntan a una auténtica burbuja alimentada por la liquidez financiera.
La oferta mejora, pero el mercado la ignora
La paradoja es que este rally llega en un momento en el que el panorama de la oferta muestra señales de mejora. En la República Democrática del Congo, el riesgo ligado a la insurgencia del grupo M23 en torno a la mina de Bisie se ha atenuado y el productor Alphamin Resources incluso ha revisado al alza sus estimaciones de producción. En Myanmar, la gran mina de Man Maw está volviendo lentamente a producir, como demuestran las importaciones chinas de materias primas, que subieron a 7.190 toneladas en noviembre, el nivel mensual más alto desde el verano de 2024. También Indonesia, pese al endurecimiento contra la minería ilegal, debería aumentar las cuotas oficiales de producción. Según la Indonesia Tin Exporters Association, se pasaría de 53.000 toneladas en 2025 a 60.000 en 2026.
En el frente de las existencias, por último, no se observan tensiones, ya que las reservas combinadas en LME y SHFE han aumentado desde 11.000 toneladas a finales de octubre hasta más de 19.000, muy lejos de las menos de 5.000 toneladas registradas durante el pico de 2022.
Un mercado pequeño arrollado por la liquidez
El estaño sigue siendo un mercado de dimensiones reducidas y es precisamente esta característica la que lo hace extremadamente vulnerable a los flujos especulativos. En Shanghái, las autoridades han intervenido con medidas ya vistas en el pasado, como el aumento de los márgenes, mayores costes para el trading intraday y límites a las posiciones de los no miembros. Pero el fenómeno no se limita a China.
En la plaza londinense, la presencia de los fondos ha crecido de forma constante. Durante el anterior máximo de 2021-2022, las posiciones largas de los inversores habían alcanzado el equivalente a unas 14.400 toneladas. En las últimas semanas, la cifra ha superado las 28.700 toneladas, un record absoluto. El efecto es una explosión de la volatilidad, con consecuencias concretas para productores y consumidores, obligados a afrontar costes de cobertura cada vez más onerosos.
Entre fundamentales y riesgo sistémico
Durante años, el estaño permaneció al margen del interés financiero, penalizado por volúmenes limitados y por un mercado de derivados poco líquido. Hoy, sin embargo, su papel crucial en las soldaduras para semiconductores y en la economía digital lo ha devuelto al centro de atención. El resultado es una afluencia de capitales que el mercado tiene dificultades para absorber.
La CNMIA ha advertido de una dinámica que “se ha alejado de los fundamentales industriales”, amplificando los riesgos a lo largo de toda la cadena global. Y mientras los fondos buscan alternativas al oro y la plata en el segmento de los metales industriales, el caso del estaño podría representar una señal de alarma también para otros mercados estratégicos, empezando por el cobre.
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