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Una idea simple pero revolucionaria: agricultura vertical

¿Es la agricultura vertical, o «vertical farm», realmente la innovación que puede salvar el mundo del hambre en el tercer milenio?

Una idea simple pero revolucionaria: agricultura vertical

En el siglo XXI, la agricultura se ha convertido en algo mucho más complejo de lo que la mayoría de la gente piensa. Los tiempos de los tomates o zanahorias que crecen como en el jardín de la casa están bastante lejos.

Ha habido muchas innovaciones y muchas otras esperan ser probadas a gran escala. La agricultura vertical es una de estas innovaciones, con un enorme potencial de desarrollo. Su idea básica es muy simple: usar el espacio vertical para producir alimentos.

Millas de espacio vertical para producir alimentos

De hecho, hay mucho espacio sobre nuestras cabezas, kilómetros y kilómetros antes de llegar al borde de la atmósfera. ¿Por qué no utilizar parte de este espacio para producir alimentos?

Incluso si todavía no tenemos la tecnología necesaria para construir estructuras de varios kilómetros de altura, ya se ha construido un rascacielos de casi un kilómetro de altura. Pero, incluso sin llegar tan alto, con unas pocas decenas de metros verticalmente ya podemos desarrollar el cultivo de alimentos hacia arriba.

Por supuesto, el principal desafío de una granja vertical es cambiar el paradigma del espacio. De hecho, desde que la humanidad comenzó a hacer agricultura, siempre ha sido horizontal.

Otro paradigma que debe superar la agricultura vertical es el uso de energía solar por las plantas. Contrariamente a la creencia de la mayoría de las personas, la fotosíntesis natural es bastante ineficiente, ya que utiliza solo del 3 al 6 por ciento de toda la energía solar recolectada. Por lo tanto, con sistemas de iluminación adecuados, las plantas no pueden exponerse a la luz solar natural, manteniendo su productividad y calidad.

Los orígenes de la agricultura vertical

La primera vez que se hizo referencia a la agricultura vertical fue en 1909, cuando apareció en la revista Life la imagen de un edificio llamado Globe Tower. Esto se hizo famoso cuando el arquitecto Rem Koolhaas lo publicó en su libro Delirious New York, formulando su teorema sobre un rascacielos utópico que permitiría la producción ilimitada de alimentos en las ciudades.

Sin embargo, fue el geólogo Gilbert Ellis Bailey quien creó el término agricultura vertical, con su libro Vertical Farming (1915), conceptualmente diferente, sin embargo, de lo que ahora llamamos agricultura vertical. En cambio, el ecologista Dickson Despommier fue considerado el padre de la agricultura vertical, quien desarrolló el concepto en 1999, en la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

Es él quien identifica en la granja vertical una forma de alimentar al mundo en el siglo XXI, gracias al hecho de que el cultivo de plantas en los rascacielos requiere menos energía y genera menos desechos que los métodos tradicionales.

Cuando estamos en 10 mil millones de personas

Se estima que para 2050 habrá alrededor de 10 mil millones de habitantes en nuestro planeta. Esto nos llevará a enfrentar el mayor desafío que la humanidad haya enfrentado: producir alimentos para todos.

El problema es que las semillas no aumentan a la tasa de crecimiento de la población. La solución no será una, pero ciertamente el aumento en los rendimientos de los cultivos será vital. Además, también se necesitará la eficiencia total de los recursos, como el espacio vertical actualmente no utilizado.

Las ventajas de la agricultura vertical

Cultivar plantas en una estructura vertical, ya sea un par de metros o un rascacielos completo, es algo completamente diferente de lo que se ha hecho durante los miles de años desde que se inventó la agricultura. Pero la principal ventaja es la eficiencia.

Las cantidades de agua, luz y nutrientes utilizados por la agricultura vertical son supervisados de cerca. De esta forma se evita el desperdicio de recursos y los costos de producción se reducen al mínimo.

Otra ventaja importante es que los precios de los productos son más bajos porque no hay transporte entre el campo y la ciudad. Además, esto se traduce en productos de calidad superior y, sobre todo, de mayor frescura.

Finalmente, si las granjas verticales están completamente selladas, el uso de pesticidas y herbicidas podría reducirse en gran medida, así como minimizar la contaminación ambiental causada por las actividades agrícolas.

Pero también hay desventajas

La primera desventaja de la agricultura vertical es que es costoso construir rascacielos para producir alimentos. Sería menos costoso usarlos de manera mixta, tanto para hogares y oficinas como para plantaciones.

Otra desventaja es que estas estructuras se prestan bien a los cultivos pequeños y medianos. El cultivo de árboles sería mucho más complicado.

Finalmente, existe el inconveniente de que se necesita el conocimiento de muchas tecnologías, desde hidroponía hasta sistemas de riego, desde sistemas de iluminación hasta energías renovables. En resumen, también se necesitará una nueva generación de agricultores-científicos.

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